En medio de los pinos y la neblina de la sierra de Jalisco donde el silencio suele imponerse al bullicio, el exclusivo fraccionamiento Tapalpa Country Club se convirtió en el último refugio de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.
“La desgracia no lo alcanzará ni la plaga se acercará a su tienda… pues a los ángeles les ha ordenado que lo escolten en todos sus caminos”… Salmo 91
En el exclusivo fraccionamiento Tapalpa Country Club parecía, hasta hace unos días, un refugio de descanso. Cabañas de fin de semana, jardines cuidados y calles en silencio en este rincón de Tapalpa. Pero en la residencia marcada con el número 39 —de ladrillo, teja y madera— se escribieron las últimas horas de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el Señor de los Gallos.
Testigos narraron que el operativo comenzó con disparos, a eso de las 07:20 a.m. cuando vecinos escucharon gritos, órdenes y más disparos. El Ejército y la Guardia Nacional habían desplegado un cerco por tierra y aire. La puerta principal fue forzada. Afuera, el eco de las ráfagas; adentro, una escena que contrastaba con la violencia.
En la cocina había frutas, verduras, carne y pescado. Señales de una estancia cotidiana. Entre los objetos personales, un medicamento utilizado como complemento para la insuficiencia renal, enfermedad que padecía El Mencho de hace ya varios años.
Balazos…
Contrastando, con la violencia, el terror y el miedo que sostenía al Cartel Jalisco Nueva Generación llama la atención la religiosidad Nemesio Oseguera, en las recamaras en medio del desorden de ropa y perfumes, se levanta un altar.
Imágenes de la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo y San Chárbel observan desde la pared. Frente a ellas, una carta fechada en enero de 2026 con el Salmo 91 subrayado
que la desgracia no lo alcanzará ni la plaga se acercará a su tienda, pues a los ángeles les ha ordenado que lo escolten en todos sus caminos… Una oración que promete blindaje espiritual, encontrada en el mismo lugar donde horas después se desataría el enfrentamiento.
En el lugar había un libro de oración dedicado a Santa Rita de Casia, la santa de las causas imposibles, dirigido al “compadrito”, y un escapulario del Sagrado Corazón de Jesús. Símbolos de fe, de búsqueda de amparo divino, en medio de una vida marcada por la clandestinidad.
Mientras tanto, el operativo se extendía hacia la zona conocida como Alta Gracia y Rancho El Pinto. Durante 45 minutos, las detonaciones de distintos calibres y el sobrevuelo de un helicóptero rompieron la calma serrana.
Hoy, el llamado Pueblo Mágico intenta recuperar la normalidad. Sin embargo, las calles aún lucen vacías y varios negocios permanecen cerrados. Para llegar, todavía se deben sortear bloqueos con vehículos calcinados en las carreteras que conectan con estados vecinos.
En la cabaña 39, la puerta forzada y el altar intacto cuentan una historia de contrastes: armas y oraciones, persecución y plegarias, poder terrenal y búsqueda de protección divina.
Entre pinos y jardines, quedó la escena de las últimas horas. Y sobre una mesa, el Salmo 91 abierto, como si todavía prometiera refugio en medio de la tormenta, una tormenta que “El Mencho” no logró sortear.